Las elecciones argentinas

Es la primera vez que estoy en un proceso electoral general distinto al de mi país de origen, Perú. Como espectador cercano y a la vez ajeno a las mismas puedo decir que es muy diferente, por lejos, a lo q estaba acostumbrado a ver en unas elecciones generales. Y con esto no quiero decir que unas sean mejores o peores q las otras.

Para las elecciones, sobretodo generales, en el Perú, se hubiesen hecho mítines (discursos públicos de los candidatos a los simpatizantes voluntariamente reunidos en lugares públicos, generalmente plazas y calles principales) de sobra en los últimos días tanto en la capital como en las principales provincias del país. Aquí no he visto nada de eso y tal parece q tampoco sea un modo de hacer política. Además de que se dice q estas elecciones son unas de las más apáticas que tiene la Argentina en su historia republicana. Y eso es obvio de advertir. Es como si a nadie le interesara este tema en demasía. Porq esto se mide por lo que habla la gente en la calle o ahí por donde uno camine. Y el tema de las elecciones nunca pasaron más allá del comentario breve y de q no será más q más de lo mismo. Indiferencia pues. Lo q sí he visto es q la campaña ha sido casi como un programa televisivo más. Y se podría concluir de q si no hubiese habido cobertura de los medios de comunicación tradicionales, sobretodo televisión, la mayoría ni se hubiese dado por enterado de qué era lo q hacían los candidatos o por dónde se encontraban. O de q existían candidatos.

Como está ocurriendo en varios de nuestros países cercanos y no tan cercanos, la política se está convirtiendo en una actividad tan devaluada y venida a menos q a la gran mayoría ya no le importa tanto lo q pase en esos juegos electorales. Porq sabe q siempre será lo mismo, gane quien gane. Como el grafiti ese de capital, en el barrio de Almagro, q dice "Gane quien gane, pierde el pueblo". Y entonces da igual intervenir en ella, porq los resultados de fondo siempre serán los mismos, no importando si todo el pueblo participa o el 99% ó el 80 ó el 60 ó el 20 ó el 10 ó el 0%.
y así, los guarismos de la participación popular, de tan poca relevancia para el futuro del pueblo mismo, vienen a convertirse en el tarot de los especialistas, analistas de números y demás doctos en ver qué significa que participe el 80% y en decirnos de por qué es diferente de lo que significaría si tan solo votara un 60 %. Y tanto estos como los políticos de siempre quieren dar a entender q eso es Democracia. Y q sería más linda si todo el mundo fuese a hacerlo, ya q la Democracia tendría la legitimidad y la remezón de un terremoto grado 10. Pero si incluso se llegara a eso ¿Sería para qué?

Cuando la gente dice q sería más de lo mismo está siendo tan real. Y pensar en esto es algo a veces tan deprimente q a veces sería mejor dejar de pensar en esto. Porq sería como pensar en q la gente ya no tiene esperanzas en nada ni en nadie. Y en aceptar q el mundo será la misma porquería hagamos lo q hagamos. Y en q todo está dicho. Q ya no habrán más héroes ni próceres y q la sangre ya no volverá a hervir de nuevo como en aquellos años donde se luchaba por un futuro q se imaginaba mucho mejor cuando empezaba a formarse nuestra querida América.

Aceptar esto sería como q yo dejase de escribir estas cosas. Pero no. Nuestro futuro depende de nuestros sueños. No dejemos de soñar ni perdamos nunca las esperanzas. El futuro depende de nosotros mismos.

Aunq por aquí se anuncia q ganó Cristina. Y aunq todos piensen q hubiese sido lo mismo si otro hubiese ganado, o quizás peor. ¿Qué se tendrá q hacer?

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