El poema de Borges por la guerra de las Malvinas.

Juan López y John Ward

Les tocó en suerte una época extraña. El planeta había sido parcelado en distintos países, cada uno provisto de lealtades, de queridas memorias, de un pasado sin duda heroico, de derechos, de agravios, de una mitología peculiar, de próceres de bronce, de aniversarios, de demagogos y de símbolos.

Esa división, cara a los cartógrafos, auspiciaba las guerras. López había nacido en la ciudad junto al río inmóvil; Ward en la ciudad por la que caminó Father Brown. Había estudiado castellano para leer El Quijote.

El otro profesaba el amor de Conrad, que le había sido revelado en un aula de la calle Viamonte. Hubieran sido amigos, pero se vieron una sola vez cara a cara, en unas islas demasiado famosas, y cada uno de los dos fue Caín, y cada uno, Abel.

Los enterraron juntos. La nieve y la corrupción los conocen.

El hecho que refiero pasó en un tiempo que no podemos entender.

Poema publicado por Jorge Luis Borges en el diario argentino Clarín, el 26 de agosto de 1982.

Este poema de Borges, más allá de la coyuntura que llevó a crearlo (un blog dice que "Jorge Luis Borges se encontraba entre dos frentes: su declarada anglofilia, por un lado, y el apoyo que había prestado a los militares golpistas por el otro"), visto en sí mismo, es una respuesta categórica a lo que constituye la guerra y al origen de la misma.
Debido a que el planeta está dividido en un sinnúmero de lugares, "provistos cada uno de un pasado sin duda heroico, de derechos y de agravios, de próceres de bronce, de aniversarios, demagogos y de símbolos."
La guerra constituye una disputa, mediante la violencia, por determinado espacio o "ideal" y donde unos lo atacan y otros lo defienden por intereses encontrados.
¿Será que esto es así de "lógico"? ¿Qué lógica tiene la guerra y a quién carajo la beneficia? En la universidad aprende uno a pensar en términos de inducir lo generalizado y de generalizar lo inducido. Así de esta manera, uno puede ver lo que antes no veía y sacar nuevas conclusiones de determinado caso. Apliquemos esto y veamos qué sacamos con la guerra...
Sea, (hable así cuando quiera sentirse más académico) la guerra por el petróleo que EE.UU le hizo a Irak y sea el argumento hipotético "El tirano tiene armas nucleares y está dispuesto a usarlas en contra de los demás". Ahora, para q no las use la solución más práctica es acabar con el tirano. Claro, para esto tiene que estar implícito en nuestro caso, como ley universal aquello de "muerto el perro, muerta la rabia". Ahora sí, la solución a aplicarse no tiene duda. Y así lo hicieron los que tuvieron la oportunidad de hacerlo.
Sea ahora mi calle. En mi calle veo el auto de mi vecino, está muy bueno y me gustaría quedármelo. Además el vecino el cual es su propietario es medio amargado y renegón y los demás vecinos no le tienen mucha empatía. Además se dice q puede andar armado. Entonces, sin más ni más de un día a otro, yo, en nombre de la justicia planetaria, le hago una emboscada a mi vecino, o mejor aún, me ayudan todos mis vecinos, y aniquilamos al maldito...
Y claro, como esto funcionó para EE.UU, ha de funcionar para los demás países. Y si funcionó para mi cuadra, obviamente, aplíquese lo mismo para las demás calles ahí donde haya uno que no congenie con los demás o tenga algo de provecho e invéntesele una excusa para atacarlo.
¿Qué tendríamos? La salvajada total. Es el mundo moderno con la ley primitiva de el más fuerte sobrevive... Un mundo primitivo que por tener más tecnología se llamó a sí mismo "civilizado", que no aprendió a que para el cambio a civilización falta mucho y está, sin embargo, a un solo clic: hay que evolucionar pero a nivel de pensamiento y de óptica.
Cuando la guerra sea considerada estupidez de otros tiempos y en vez de seguir a aquellos "jefes" que la impulsan, se los escrache y los soldados y los pueblos de uno y otro lado les digan "No a la guerra", humanidad querida, te llamaré, por fin "civilización".

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